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miércoles, 27 de septiembre de 2017

¡Familia, sé lo que eres!


POR: H.R.

En el número 17 de la exhortación apostólica de su Santidad Juan Pablo II “FAMILIARIS CONSORTIO”, nos exhorta a llevar con amor y entusiasmo la gran misión que tiene la familia. Para que toda familia descubra y encuentre en sí misma la llamada imborrable, que define a su vez su dignidad y responsabilidad.

En esta exhortación el Papá Juan Pablo II, nos transmite que del resiente Sínodo se ha puesto a relieve cuatro cometidos generales de la familia:

1)      Formación de una comunidad de personas;

2)      Servicio a la vida;

3)      Participación en el desarrollo de la sociedad;

4)      Participación en la vida y misión de la Iglesia.

En primer término la familia está llamada a ser formadora de una comunidad de personas. Y dado que, según el designio divino, está constituida como «íntima comunidad de vida y de amor»[44], la familia tiene la misión de ser cada vez más lo que es, es decir, comunidad de vida y amor, en una tensión que, al igual que para toda realidad creada y redimida, hallará su cumplimiento en el Reino de Dios. En una perspectiva que además llega a las raíces mismas de la realidad, hay que decir que la esencia y el cometido de la familia son definidos en última instancia por el amor.

Por ello nosotros como  cristianos estamos llamados a contribuir eficazmente para que en nuestros hogares se viva en el amor, ese amor  que todos necesitamos, y ser esa fuente de esperanza y de amor para nuestros hijos en estos momentos donde la sociedad está en crisis de valores y además tan necesitada de amor en los hogares, vemos con tristeza tantos hogares dañados por la indiferencia, donde cada miembro de la familia vive como en un mundo aparte donde pareciera que nadie necesita de ninguno de los miembros de la familia, muchas de las veces utilizando esa frase tan sonada, “recibo más de personas que no son de mi familia”,  por eso debemos de aprender a amar con ese espíritu de hermanos y de hijos de Dios, dejando atrás esas costumbres de sentirse mejor con personas que nos son de nuestra familia, porque no puedo dar en otro lugar lo que en seno de mi familia no pude dar, por eso siempre de la mano de Dios debemos de contribuir activamente en el restablecimiento de las relaciones familiares para que una vez logrado, podamos ser buen ejemplo para nuestros hijos y para la comunidad,  solo así estaremos en condiciones de  “custodiar, revelar y comunicar el amor, como reflejo vivo y participación real del amor de Dios por la humanidad y del amor de Cristo Señor por la Iglesia su esposa”.

Estamos llamados también a trabajar incansablemente a favor de la vida, toda vez que el amor de los esposos tiene esa gran particularidad de servir en el misterio de la vida y de amor de Dios mismo,  es necesario motivar a todos nuestros hermanos en Cristo a velar siempre por defender la vida, a  no callar, y hacer lo necesario para que nunca se trunque una vida en ninguna de sus etapas desde la concepción. Además de velar siempre por nuestros hermanos, un gran ejemplo nos da el Papá Pio XII, quien sin importar las diferencias que en el momento de su papado había con los judíos, ayudo y refugio a miles de ellos cuando eran perseguidos por los Alemanes, sin importar sus creencias si no que prevaleció el espíritu de ayuda y de preservar la vida de sus semejantes. Es así como principalmente nosotros debemos de cuidar nuestra vida y siempre velar por la vida de los demás, especialmente de los más indefensos.

Es importante  que la familia cristiana contribuya activamente en el desarrollo de la sociedad, en trabajar por el bien de la comunidad  y el entorno en que vivimos, para que seamos participes activos de su desarrollo y no solo seamos críticos y espectadores de lo que sucede a nuestro alrededor, si no que a imagen de tantas personas dentro de la Iglesia, que han luchado y trabajado para crear dispensarios médicos, hospitales, escuelas, etc… nosotros también como fieles de nuestra Parroquia podemos trabajar de la mano de nuestros sacerdotes y personas de buena voluntad, para crear, por ejemplo un dispensario médico en nuestra comunidad Parroquial y sea un alivio para nuestros hermanos más necesitados, que muchas veces no se atienden de sus enfermedades, por no contar con los recursos necesarios, para pagar una consulta médica, estudios clínicos, etc. Llevando sus enfermedades sencillas a extremos demasiado complicados.

Y por último las familias están llamadas a participar en la vida y misión de la Iglesia, toda vez que dando testimonio de nuestra vida en familia es cómo podemos transmitir el Evangelio de nuestro señor Jesucristo a  nuestros hermanos, para eso se necesita que las familias se comprometan activamente en este cometido, siempre con el espirito de comunión, de amor y fraternidad con nuestros hermanos, para que juntos vayamos caminando en la construcción del reino de Dios, ya que si no hay compromiso de servicio los trabajos son más pesados. Y en este contexto estamos llamados a trabajar por la misma causa todos los grupos Parroquiales de la pastoral familiar y pastoral juvenil.

lunes, 25 de septiembre de 2017

El Padre Pío, Vida y milagros de San Padre Pío de Pietrelcina

Por: Tanya Torres

¿Quién fue el Padre Pío?

El Padre Pío de Pietrelcina fue un sacerdote franciscano nacido en Pietrelcina, un pequeño pueblo de la provincia de Benevento, Italia, el 25 de mayo de 1887. Nacido en una familia muy devota, el pequeño Francesco Forgione, se convertiría en un místico que no solo podría realizar milagros de todo tipo sino que también recibiría los estigmas de Cristo.

Desde muy temprano mostró inclinación por la vida espiritual y al llegar a la adolescencia quiso consagrar su vida a Dios.

Sus padres buscaron la manera de ayudarlo. Como no poseía la educación requerida para entrar a un convento, su padre viajó a Estados Unidos para ganar el dinero necesario para pagar los estudios de su hijo. Así Francesco pudo entrar a hacer su noviciado con los frailes capuchinos en Morcone, y en 1905 tomó los hábitos franciscanos y el nombre de Fra Pio, en honor al Papa Santo Pío V, patrón de Pietrelcina. En 1910 se convirtió en sacerdote.

Una vida llena de dolor

Su vida estuvo plagada por todo tipo de enfermedades. Sufrió de gastrinteritis, fiebre tifoidea, tuberculosis, bronquitis, hernias, tumores, rhinitis, otitis y pleuritis exudativa, entre otros males. Sus enfermedades comenzaron a la vez que sus visiones y aunque pasó una parte considerable de su vida enfermo, su vida espiritual fue tan prolífica comos sus enfermedades.

Uno de sus dolores más intensos fue el de los estigmas, no solo por el dolor físico, sino por la vergüenza que le producía tener un signo físico de santidad.

El Padre Pío murió el de 23 septiembre de 1968 a los 81 años en San Giovanni Rotondo, Foggia, Italia, lugar donde pasó la mayor parte de su vida. Fue beatificado el 2 de mayo de 1999 y canonizado el 16 de junio de 2002 por el Papa Juan Pablo II en Roma.

Los milagros del Padre Pío


El Padre Pío realizó muchos milagros en vida, entre ellos muchas sanaciones, multiplicación de la Hostia Consagrada, levitación, y hablar en el idioma de la personas que los escuchaba.

Poseía dones para la bilocación , la clarividencia y veía apariciones de muertos, la Virgen María, los ángeles y Jesucristo. También emanaba un aroma particular o perfume.

Hoy en día, personas de todo el mundo siguen reportando milagros y ocasiones en que el Padre Pío los ha ayudado.

El eterno Padre Pío

Una de las frases célebres del Padre Pío fue “Haré más desde el Cielo, de lo que puedo hacer aquí en la Tierra.” Fiel a su promesa, el Padre Pío continúa ayudando a los seres humanos que piden su ayuda.

El Papa Juan Pablo II compuso una oración que puedes usar para para obtener la ayuda y la bendición del Padre Pío: Oración para el Padre Pío compuesta por el Papa Juan Pablo II.

San Padre Pío de Pietrelcina es uno de los santos más amados y venerados de hoy en día por personas de todas partes del mundo. Su intercesión ha ayudado a miles de personas a obtener los milagros que llenan de paz y alegría su vida. Su entrega total en cuerpo y alma Dios hizo del Padre Pío un maestro de espiritualidad.

El Padre Pío tuvo una relación muy estrecha con los ángeles: San Padre Pío y los ángeles.



miércoles, 20 de septiembre de 2017

Para que el dialogo valga la pena

Por: H.R.

Muchas de las parejas que tienen problemas conyugales, son por la falta de dialogo, buscando a veces ayuda profesional y espiritual, mismos que llegan a la conclusión de sugerir  que se fortalezca el dialogo, ya que éste es la llave maestra que abre las puertas del entendimiento, que les va ayudando a superar las dificultades de la relación conyugal y familiar.


En este sentido el Papá Francisco en su  EXHORTACIÓN APOSTÓLICA POSTSINODAL “AMORIS LAETITIA”, sugiere que vayamos más allá y nos da las luces para que el diálogo valga la pena, y esto lo podemos leer en el número 141 de “AMORIS LAETITIA”, que dice, 141. Finalmente, reconozcamos que para que el diálogo valga la pena hay que tener algo que decir, y eso requiere una riqueza interior que se alimenta en la lectura, la reflexión personal, la oración y la apertura a la sociedad. De otro modo, las conversaciones se vuelven aburridas e inconsistentes. Cuando ninguno de los cónyuges se cultiva y no existe una variedad de relaciones con otras personas, la vida familiar se vuelve endogámica y el diálogo se empobrece.

Esto es lo que muchos de los matrimonios omitimos, ya que una vez que se busca ayuda y se nos sugiere practicar el dialogo conyugal, lo hacemos y exponemos nuestro sentir a la pareja, incluso llegamos a una reconciliación y atención, que muchas de las veces dura muy poco, toda vez que no podemos seguir hablando del mismo problema todo el tiempo, si no que, en pareja debemos de seguir compartiendo experiencias de vida, cosa nuevas que aprendemos o cultivamos a través de la lectura, para que cada día tengamos algo nuevo de que hablar con nuestro cónyuge, no olvidando que,  los asuntos que deben de prevalecer antes de cualquier tema que queramos compartir, es el dar solución a los problemas que surjan y que afecten directamente la estabilidad conyugal y familiar, pero una vez dialogado y buscado una solución, debemos seguir hablando diariamente de cosas nuevas aprendidas mediante la lectura de algún tema de interés.

Nos invita también,  en el mismo tenor de que para que el dialogo valga la pena, debemos  enriquecernos con la reflexión personal, ya que esta,  es muy importante para analizar en que estamos fallando como pareja, como padres y como ser humano, ya que alcanzando a comprender y aceptar que personalmente uno también falla y comete errores, a veces mucho más mayúsculos que la pareja, solo asi podemos entender a nuestro cónyuge y poder establecer un buen dialogo que va a rendir buen fruto.

Y encaminado a lo anterior,  algo fundamental que no podemos dejar pasar es la oración, que va aparejado y de la mano con la reflexión personal, ese diálogo permanente con Dios, pidiéndole siempre que nos de esa sabiduría para poder poner nuestras emociones y sentimientos en orden, y nos de la luz para resolver las situaciones que se nos presenten, sin anteponer nuestro orgullo y soberbia, la cual tantos malos ratos nos ha hecho pasar, y en cambio nos de esa fuerza para poder ser como nuestro Señor Jesucristo para ser manso y humilde de corazón en cualquier situación que se pretenda resolver a través del dialogo. 

Y por último en esta reflexión analizamos esta sugerencia del Papá, el abrirnos a la sociedad, muchas veces como pareja y como familia nos cerramos y no queremos acercarnos y abrirnos a la sociedad, en este sentido la iglesia tiene un buen número de grupos parroquiales, a los cuales podemos pertenecer y ahí empezar a vivir en comunidad, conociendo nuevos matrimonios y familias, de las cuales podemos tener testimonios vivos para que a  reflejo  de ellos podamos aprender cosas nuevas, que nos ayudaran a salir adelante y tener una mayor estabilidad conyugal y familiar, además de que los grupos cuentan con una infinidad de herramientas, que han ayudado a muchas a resolver situaciones un poco complejas con la ayuda y asistencia sacerdotal.

jueves, 7 de septiembre de 2017

Cinco cosas que debes saber sobre el papa Juan XXIII

Fuente: CNN en Español, CNN

1. Nació en la pobreza estaba orgulloso de ello

Angelo Giuseppe Roncalli, el hombre que se convertiría en el Papa Juan XXIII, fue el tercero de los 13 hijos sobrevivientes de una familia de campesinos en el pequeño pueblo de Sotto il Monte, cerca de Bérgamo, en el norte de Italia en noviembre de 1881.

Roncalli se fue de casa para estudiar para el sacerdocio a los 11 años, pero incluso después de que se convirtió en Papa en 1958 a la edad de 76 años él evitó las trampas de su posición, y se negó a beneficiarse de ella, tanto para sí mismo como para su familia.

En su última voluntad y testamento, el Papa Juan XXIII escribió: "Nacido pobre, pero humilde y respetado, estoy particularmente contento de morir pobre. Doy gracias a Dios por esta gracia de la pobreza a la que juré fidelidad en mi juventud ... que me ha fortalecido en mi determinación para nunca pedir nada -dinero o favores- ni para mí, ni para mis familiares y amigos".

Cuando Juan XXIII murió en junio de 1963 fue llorada en todo el mundo como "Il Papa Buono" ("El Papa Bueno"). Dejó de su "fortuna" personal a sus familiares que le sobrevivieron menos de 20 dólares para cada uno.

2. Salvó la vida de los Judíos que huyeron de los nazis

Roncalli abandonó su formación religiosa durante la Primera Guerra Mundial para servir como asistente médico y luego como capellán militar.
Durante la Segunda Guerra Mundial Roncalli, entonces arzobispo, ocupaba el cargo de jefe de la misión diplomática del Vaticano en Turquía, y fue diplomático del Vaticano en Grecia.

Mientras estuvo allí, salvó las vidas de muchos Judíos que huyeron del Holocausto, proporcionándoles visados ​​de tránsito y otros documentos vitales que les permitieron salir de Europa.

En reconocimiento a sus esfuerzos, la Fundación Internacional Raoul Wallenberg ha pedido a Yad Vashem, el monumento oficial a las víctimas judías del Holocausto, que incluya el nombre de Juan XXIII como uno de los "Justos entre las Naciones", que no son Judíos y son reconocidos formalmente por arriesgar sus vidas para salvar Judíos.

Una vez que se convirtió en Papa, Juan XXIII trabajó para mejorar las relaciones entre católicos y otras confesiones; una de sus reformas fue eliminar la frase "Judíos pérfidos" de la tradicional oración del Viernes Santo.

3. Estrictamente hablando, él no fue el primer Papa Juan XXIII

Ese honor pertenece al cardenal Baldassare Cossa, el primero de una serie de pretendientes al trono papal a finales de los siglos XIV y XV, cuando la Iglesia Católica Romana se dividió por el Cisma de Occidente.

La división, que duró desde 1378 hasta 1418, vio cómo Papas rivales eran elegidos por facciones opuestas de la iglesia. Cossa fue nombrado Papa Juan XXIII en 1410, pero se vio obligado a abdicar -junto a los papas Gregorio XII y Benedicto XIII- cinco años después de resolverse la brecha.

Hoy en día, el Papa Gregorio XII se considera el único y verdadero pontífice de aquel periodo: Benedicto XIII, Juan XXIII y su antecesor Alejandro V son todos considerados como "antipapas", razón por la cual Roncalli se convirtió en Juan XXIII, y no a Juan XXIV, cuando fue elegido Papa.

4. Tuvo un papel clave en la crisis de los misiles de Cuba

En octubre de 1962, con EE.UU. y Rusia al borde de la guerra nuclear, el Papa Juan XXIII contribuyó a que ambos países dieran marcha atrás instando al presidente John F. Kennedy y el líder ruso, Nikita Khrushchev, a que actuaran con moderación.

Durante un mensaje transmitido por la Radio Vaticana en el apogeo de la crisis, el Pontífice declaró: "Pedimos a los jefes de Estado que no permanezcan sordos al clamor de la humanidad:"¡Paz, paz!".

"He oído que [el mensaje] llegó a Khrushchev" dijo a CNN el cardenal Theodore McCarrick, arzobispo emérito de Washington. "El Papa busca la paz, y ¿por qué no ser un hombre de la paz? Bueno, voy a ser el hombre de paz", dijo según McCarrick.

Días después del discurso del Papa, Khrushchev comenzó a retirar los misiles rusos de Cuba, y desactivó la crisis. Meses más tarde, Juan XXIII publicó la encíclica "Pacem in Terris" (" Paz en la Tierra "), dirigida "a todos los hombres de buena voluntad", y pidiendo a las poblaciones del mundo que convivieran en armonía.

5. A diferencia de otros santos, el Papa Juan XXIII sólo realizó un milagro

En el marco del proceso de beatificación y canonización normal, una persona que ha vivido una vida santa y virtuosa se ​​declara primero "venerable", luego "bendecido" y finalmente es nombrado santo. Pero para ser candidato a la santidad debe demostrarse que han realizado dos milagros.

El Papa Juan Pablo II, que será canonizado al mismo tiempo que Juan XXIII, se dice que ha curado a una monja francesa de la enfermedad de Parkinson, y a una mujer de Costa Rica de un aneurisma cerebral.

Sin embargo, de Juan XXIII sólo se ha acreditado un milagro. En cambio, la decisión de canonizar se basa en su enorme popularidad, y en su papel como el "fundador" del Concilio Vaticano II (Vaticano II), según los expertos.

"Ya era un milagro certificado para su beatificación en 2000" dijo el analista del Vaticano John Allen a CNN en septiembre de 2013. "El Papa Francisco ha decidido que puede ir directamente a la santidad".

De hecho, algunos dirían que su canonización es ya un hecho desde hace mucho tiempo.


En su entrada en la Enciclopedia Británica se señala: "El pontífice se convirtió en una especie de figura paterna para el mundo". Y añade "Si se mantuviera la costumbre antigua de canonización popular que aún estaba en vigor en 1963, probablemente él habría sido nombrado santo inmediatamente por la muchedumbre llorosa que se reunió en la Plaza de San Pedro, cuando se anunció su muerte".